Recién recolectado del campo.


El abecé de la verdura de Behr


Calabaza Hokkaido

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La calabaza Hokkaido, dentro de la familia de las cucurbitáceas, pertenece a las hortalizas como los pepinos y los calabacines, al que también pertenecen las hortalizas de fruto como los melones. La calabaza procede originariamente de Sudamérica y Centroamérica donde probablemente ya se cultivaba hace más de 8 000 años en lo que hoy es México. La calabaza llegó a Europa en el siglo XIX. Y su verdadero despegue lo vive con la cultura relacionada con Halloween, fiesta originaria de Irlanda que llegó a América y de ahí a Europa. La calabaza Hokkaido es una calabaza comestible que se cultivó por primera vez en el siglo XIX/XX en la isla japonesa de Hokkaido de especies americanas. Kuri en japonés significa castaña y hace referencia a que es una variedad suave, con un toque a nuez.

 

 

 

La calabaza Hokkaido es una planta anual, sensible a las heladas y de crecimiento fuerte. Por lo que se necesita mucho espacio para su cultivo. Las calabazas necesitan bastante abono y crecen en suelos muy ricos en mantillo con una equilibrada presencia de agua. La cosecha se realiza al final del verano / otoño. Las calabazas se pueden almacenar bien sin que merme su calidad lo que permite que durante todo el invierno se puedan ofrecer calabazas de buena calidad. Una buena calabaza está dura y al golpearla suena hueca. Es importante que se corte con el tallo, de lo contrario se puede empezar a pudrir la zona del corte.

 

 

 

La calabaza Hokkaido con su pulpa naranja y su sabor suave, a nuez y dulce se puede utilizar de múltiples maneras en la cocina. Es perfecta para sopas, gratinados y pucheros. Una ventaja al prepararla es que no ha de pelarse, sino que se puede comer junto con la corteza.
Las calabazas que estén intactas se pueden guardar en una habitación seca y no demasiado fría (10-15°C) hasta tres meses.

 

 

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